Devocional Navideño

Una vez alguien me dio un rastrillo por Navidad. Un rastrillo. A lo mejor él que me lo dio estaba diciendo “¡Tu jardín está demasiado sucio! ¡Haz algo!”

Un rastrillo no estaba en mi lista de deseos. No quería un rastrillo. Pero, después de eso, he usado bastante el rastrillo, probablemente más que la mayoría de mis otros regalos de Navidad que había recibido. Mis niños aman saltar en las pilas de hojas en el otoño. No quería un rastrillo, pero lo necesitaba.

Cuando reyes y dignatarios llegaron para una visita, sus anfitriones querían hacer que todo sea perfecto para ellos. Las preparaciones para la visita del emperador Japonés a los Estados Unidos comenzaron un año antes de que él llegará. Las preparaciones incluian largas discusiones de cómo todos tenían que vestirse y sus empleados contaban el número de pasos que tendría que tomar de un lugar al otro.

Jesús (el rey de reyes) había sido esperado por mucho tiempo pero cuando él llegó, casi nadie lo quería. Los padres de Jesús fueron desplazados por el gobierno. Como refugiados, ellos llegaron A un pueblo que no podía darles nada mejor de lo que daban a los animales. El único reconocimiento público era de un grupo de desaliñado y apestoso personas. El sobrevivió un intento de asesinato político. Luego, Él finalmente recibió los tipos de regalos que Él merecía de brujos Iraquí que viajaron por meses por medio del mundo conocido para verlo.

Jesús era el regalo que no era deseado. Pero Él era necesitado desesperadamente.

Cuando Zacarías pudo hablar después del nacimiento de Juan el bautista, Él cita la profecía de Isaías (9:2) acerca del Mesías quien iba a “dar luz a los que se sientan en la oscuridad y en la sombra de la muerte, [y] guía nuestros pies en el camino de paz” (Lucas 1:79). Juan dice “ Existía la luz verdadera que, al venir al mundo, alumbra a todo hombre. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de Él, y el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Juan 1:9-11). La oscuridad trae confusión, temor, tontería, tropiezo, y dolor. Los que están en la oscuridad necesitan la luz (Mateo 15:14). El mundo estaba en la oscuridad y todavía es, pero rechazó la luz. La oscuridad no solamente está en el mundo, está dentro de nosotros (Mateo. 6:23, Efesios 4:18-19). Ni sabemos que Jesús es el regalo que necesitamos.

Dios no nos dejó en la oscuridad (Efesios 5:8-9). El nos dio el regalo que necesitábamos y que ni siquiera sabíamos que deberíamos pedir. Por el poder de Su Espíritu, El quito la oscuridad de Adentro de nosotros con la luz de Su Hijo. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. (2 Corintios 4:6) (Busca también Mateo 17:1-5)


Tenemos algunas cajas pequeñas vacías de regalo en mi casa. Y se las di a mi hijo y ÉL lo abrió , le dije que le di aire para Navidad. (No se preocupen, no le di solamente aire para la Navidad!) El pensaba que era muy gracioso y él ha dado aire a muchas personas desde entonces. Aire no es un regalo muchas personas quieren, pero definitivamente lo necesitan! Solamente puedes vivir tres minutos sin aire. ¡Exactamente como necesitamos aire y luz, cuánto más necesitamos el regalo de Jesús, a través de quién vivimos cada segundo(Hechos.17:28; Col. 1:15-20; Gal. 2:20)!